4/7/09

Huesos --- 1968

Las cárceles son siempre lugares tenebrosos.

En vida guardan la miseria, maldad y perdición del hombre.

En la muerte ocurre un poco más…

San Quinto era una prisión como otras. Atestada, sucia, cruel y corrupta hasta que un descuido ocasionó un incendio que mató a todos los reos y carceleros del lugar… Eso fue por 1833

Aunque no resulta extraño que ahora los muros de la prisión, que están cubiertos por enredaderas y musgo parezcan albergar vida otra vez.

Seis pobladores del cercano pueblo de San Quinto no han vuelto de sus labores en la última semana. Todos ellos cortan camino por los terrenos cercanos a la prisión…

No me gustaría que estuvieran dentro… Aunque al parece no me equivoco nunca en estas cosas.

Los prisioneros perdieron sus libertad, pero ansiaban salir, recuperar sus vidas y regresar a sus rutinas.

Nunca lo lograron.

Así que ahora secuestran al incauto que pasa por sus dominios y l hacen pagar por la vida que no completaron.

Los pobres infelices secuestrados se retuercen en sus celdas ante la vacía vista de los carceleros fantasmales que sólo están ahí, de pie, observando como los reos se alimentan de sus miedos, temores, esperanzas, sueños, recuerdos… vidas…

Sería un trabajo fácil… quizá demasiado fácil…

Un guardia se escabulló detras de mi… Me arroja hacia el centro del corredor.

Los guardias viene para atraparme… en verdad desquitan su paga.

La prisión es vieja. Tengo problemas para meter la mano en mi bolsillo, parece que estos guardias se mantiene en forma. Les cuesta trabajo inmovilizarme, pero también me da trabajo estirar más mi brazo

Obtengo al fin lo que busco. Un cilindro de 5 cm. de largo. No les molesta que lo arroje. Sólo debo esperar…

En cualquier instante…

Una luz cegadora ilumina toda la prisión; claro que si fueras una masa de ectoplasma irritado también sentirías un calor quemante esparciendose por todo tu cuerpo…

Se retuercen, sus caras son una mezcla de ira y dolor…

Entonces explotan. Se queman.

Sinceramente no esperaba eso.

Los barrotes de las celdas son viejos y están oxidados. Un buen golpe los tira…

Apenas y los pobres hombres pueden mantenerse en pie y salir.

La prisión se quema de nuevo, esta vez para siempre…

Aunque tengo el presentimiento de que tal vez nadie vuelva a transitar por aquel atajo… 

FIN

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